Las mamas son de vital importancia en la mujer, no sólo porque cumplen una función biológica elemental, la lactancia, sino porque constituyen un atributo netamente femenino. Por lo tanto, sus alteraciones, ya sean patológicas o estéticas, son motivo de gran preocupación para la mayor parte de las mujeres.

Las causas que pueden contribuir a dar al seno una mala posición, a aumentar o disminuir su volumen, a hacer perder su firmeza y a provocar su caí­da son varias. Observamos el caso de la hipomastia (mamas pequeñas o escasamente desarrolladas), hipermastia (hipertrofia mamaria, mamas grandes), gigantomastia (grado muy aumentado de hipermastia debido a factores endocrinos o hereditarios) y patologí­as benignas como los adenofibromas (tumores benignos que en las mamas se relacionan con trastornos en la producción de progesterona), los adenomas (tumor epitelial benigno, generalmente de estructura similar a una glándula) y los quistes.

Después del parto, muchas veces se observa una ligera flacidez en los senos porque la excesiva hinchazón durante el periodo de gravidez provoca la distensión de la fascia superficial y el ablandamiento de las fibras elásticas.

También los músculos del dorso tienen su importancia: si éstos están tonificados y la mujer va erguida hay menor riesgo de ptosis mamaria. Pero la piel es el verdadero y más importante mecanismo de suspensión de los senos. Podemos decir que la piel y los músculos del cuello son el sujetador fisiológico más válido. Por ello, los cuidados y tratamientos estéticos de los senos irán dirigidos a cuidar la piel y a fortalecer los músculos de cuello y espalda

El tratamiento por excelencia para la flacidez es la radiofrecuencia.

Aplicar tratamientos de radiofrecuencia en los senos resulta eficaz porque influye positivamente en los cuatro niveles necesarios para el cuidado del seno.

1º rehidrata y nutre la piel, evitando el relajamiento de la envoltura cutánea tras la hipertrofia transitoria del embarazo, el sobrepeso o por la edad.

2º favorece la penetración de productos cosméticos o naturales voluminizadores y permite modelar el volumen de la glándula que, por la edad o por trastornos hormonales, hubiera podido disminuir.

3º estimula la circulación sanguí­nea y respiración celular del tejido adiposo y conjuntivo que hubiera podido verse reducido a causa de las más diversas patologí­as (malnutrición, trastornos psí­quicos, etc.).

4º favorece la estimulación de la musculatura superficial, generando un aumento del metabolismo que lucha contra la distensión muscular por falta de sujeción o de ejercicio fí­sico.

A esto podemos sumar los efectos del ozono: oxigena los tejidos, mejora la microcirculación de los capilares, tiene propiedades germicidas y en definitiva es un perfecto tratamiento para mejorar la elasticidad y sostén de las células de nuestra piel.
A ello le añadimos las propiedades del lodo térmico, de acción desinflamatoria, actúa como estimulante de la formación cutánea, no sólo depurando y sanando la piel, sino incluso favoreciendo la expulsión del ácido úrico. También favorece la reproducción celular, aporta sales minerales y oligoelementos y estimula la circulación tratando el envejecimiento cutáneo, la flacidez.
Los concentrados biológicos de colágeno, rosa mosqueta y acido hialurónico, favorecen la regeneración celular, creando fibras de sostén para la piel, regenerando e hidratan en profundidad además de estimular la producción propia de la piel de dichas sustancias.

Consulta con tu especialista ABC tu tratamiento más adecuado.